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María de Jesús de Agreda 1602-1665
Historiadora de la Reina de los Ángeles
Es una de las figuras más señeras y atrayentes de nuestra Historia. Como Ávila, Loyola o Liseux, Ágreda es un punto geográfico célebre en todo el mundo por una persona de extraordinarios destinos que lo ha inmortalizado. María de Ágreda es una de esas figuras femeninas singulares que han conquistado el mundo, con sus enseñanzas, su influjo espiritual y sus extraordinarias virtudes, desde el siglo XVII.
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Sin embrago, la ficha biográfica de esta prodigiosa mujer es bien sencilla. En esta villa, de la que se ha dicho que es el bastión de Castilla hacia Aragón, de la que nunca salió, nació el 2 de abril de 1602 Sor María de Jesús Coronel y Arana. En su árbol genealógico se cruzaban diversas procedencias. Su madre, Doña Catalina de Arana era de ascendencia vasca, procedente de la villa vizcaína de Izurza, con documentos de hidalguía que hasta el día de hoy se conservan en el archivo de las MM. Concepcionistas de Ágreda. El padre, Don Francisco Coronel era natural de Ágreda. A los dieciséis años, recibe el hábito Concepcionista, en la propia casa paterna convertida en Monasterio. Con ella ingresan también, como Concepcionistas, su madre y su hermana menor, Jerónima. El padre y los dos hermanos mayores se hacen Religiosos Franciscanos. Desde su noviciado, se ve agraciada con singulares dones místicos, acompañados de arrobos y éxtasis. Por obediencia a sus superiores, pide al Señor que cesen dichos fenómenos exteriores; y su alma se adentra en el mundo superior de la mística más elevada. A los veinticinco años, con dispensa pontificia, es elegida Abadesa de Monasterio; y después, será continuamente reelegida, salvo un trienio, por haber acudido ella directamente al Nuncio para su no elección. Al quedarse angosto el Monasterio de la casa solariega, y aun careciendo de medios económicos, se lanza a la construcción de una amplio y digno Monasterio, que se inauguraría el 10 de julio de 1633.
El pecado original es la privación de la Santidad que Dios había ortogado al hombre. En ese mismo instante Dios comienza la obra de la Salvación. María es elegida desde toda la eternidad para ser la Madre de Cristo. Tratada con ternura infinita, enriquecida con dones y virtudes y preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción. María es, en palabras de la Venerable, la "Mística Ciudad de Dios", la "Digna Morada" escogida por el Señor para ser la Madre de Dios, la "Ciudad Santa", el "Sagrado Refugio", tranquilo y seguro, de todos los hombres. La intensa vida espiritual y la contemplación de los misterios divinos, es toda una experiencia mística que se ha dado en Sor María en alto grado. Una magnifica expresión de ello es su Obra cumbre, una amplia biografía histórico-teológica de la Virgen María, titulada Mística Ciudad de Dios.
La redacta por vez primera, por mandato de la misma Virgen, entre los años 1637-1643. Y, en una ausencia de su confesor ordinario, la entrega a las llamas, por obediencia a otro religioso anciano, sustituto, que no veía bien que las mujeres escribieran libros de ese género. Recibe nuevo mandato del cielo de redactar la divina história; y, la compone por segunda vez, entre 1655-1660. Se publica en 1670, y desde entonces no se han dejado de multiplicar las ediciones que ya suman más de 200 en más de veinte idiomas y hoy se sigue pidiendo con avidez. Los buenos conocedores de la Obra se han hecho y se hacen lenguas de sus excelencias: unos por su doctrina espiritual - son innumerables las almas que han saciado y sacian en la actualidad, su sed de sólida doctrina espiritual, en las páginas de la gran Obra Mariana de la mística doctora de Agreda -, otros por su buen decir en lengua castellana. Tanto que en 1726, la Academia de la Lengua incluiría a María de Jesús en la primera edición del Diccionario de Autoridades. Pero esta Obra inmortal alcanzó también, junto a tantas adhesiones, no pequeñas contrariedades y fobias increíbles. (Véase VÁZQUEZ JANEIRO, I. La Mística Ciudad de Dios de la Madre Agreda de censura en censura, en Monografías Universitarias, nº 15: la Madre Agreda, una mujer del s.XXI, p. 119 ed. Universidad Internacional Alfonso VIII, Soria 2000).
San Luís María Grignon de Monfort, San Francisco Antonio Fasani, Santo Antonio María Claret, San Pedro Julián Eymar, el Beato Marcelino Chmapagnat, el Beato Antonio Baldinucci, el Beato Diego José de Cádiz, el Vble Juan Claudio Colin, el Vble. Guillermo José Chaminade, el Vble. Francisco Antonio Marcuchi, la Vble. Ángeles Sorazu, … los "grandes" de la espiritualidad mariana que llega a nuestros días, bebieron en la MCD el agua nutritiva que alimentó sus vidas e inspiró sus Obras en que plasmaron sus intuiciones, experiencia y proyectos religiosos: Maristas, Marianistas, Pasionistas, Esclavitud Mariana… son la fecunda corona que engalana la Obra de Sor María.
El 10 de junio de 1643, el rey de España, Felipe IV, camino de Zaragoza, se detiene en Agreda, y se entrevista con la monja Concepcionista. Impresionado por su santidad y personalidad, le ruega que le escriba, correspondencia que le duraría veintidós años, hasta la muerte de Sor María. Los
estudiosos de la historia y de la lengua han ponderado elogiosamente dicha
correspondencia, sin la cual no se puede conocer a fondo ese período del
siglo XVII. Por su indudable valor, han sido editadas por dos especialistas:
Silvela y Seco Serrano.
Pero
la faceta de escritora de sor María no puede analizarse únicamente a través
de su obra más importante, la Mística Ciudad de Dios. Otros muchos de sus
escritos nos dan la talla de una mujer intelectual que domina la Patrística
y las Sagradas Escrituras. Llama la atención su complejidad espiritual y
teológica, así como la finura y sutileza formal de sus escritos, que
contrastan con la escasa formación intelectual de las mujeres de su época.
En 1726, la Academia de la Lengua castellana la incluía en la primera edición
del Diccionario de Autoridades. Además
de su inmortal Mística Ciudad de Dios, escribe varias obras de carácter acético-místico,
como: Están inéditas todavía: *Nivel del alma, *Escala Espiritual, *Las leyes de la Esposa etc.
Uno
de los hechos más extraordinarios de la primera época de su vida religiosa
fue cuando el Señor le concedió la gracia de evangelizar de forma
extraordinaria vastas zonas del Nuevo México y de otros lugares de Arizona y
California. A millones de indígenas y diversas tribus de indios como los
Xumanes, a las que no había llegado todavía ningún europeo y dónde,
decía, había almas más generosas para responder a la Gracia del cielo.
Después de catequizados iban en búsqueda de los misioneros a muchos kilómetros
de distancia, siguiendo las indicaciones de la Venerable de Agreda, para
pedir el bautismo. Más detalles aquí
La bilocación que le trasladó a sor María desde su retiro de Ágreda sobre
el Atlántico hasta las Américas para evangelizar, fue en su tiempo algo que
causo el más grande estupor, no sólo en España sino en las mismas Indias,
donde ha perdurado hasta nuestros días la fama de la Dama Azul del Oeste. 'The Lady in
Blue' la llamarían los historiadores americanos.
Muerte y proceso de Beatificación El día de Pentecostés, 24 de mayo de 1665, muere santamente en su Monasterio de Agreda. Su cuerpo incorrupto ha sido objeto de 14 reconocimientos oficiales. Con el ultimo, el 20 de mayo de 1989, fue colocado en la iglesia del Monasterio donde recibe innumerables visitas. A los tres años de su muerte el Obispo de Tarazona instruyó el Proceso diocesano para la Beatificación. Todo seguía su curso favorablemente, pero las diversas incidencias de la censura sobre la Mística Ciudad de Dios vinieron a entorpecer la marcha de la Causa. En 1773, y después en 1888, se impone silencio al tema, paralizando el curso del proceso. Con ocasión del III Centenario de la muerte de Sor María (1965), se reaviva un gran movimiento, para remover e impulsar de nuevo esta Causa. Se hace una nueva edición crítica de la Mística Ciudad de Dios, que se agota y se vuelve a reeditar. Desde 1988, se publica periódicamente un Boletín informativo, y se envía a domicilio a cuantos lo soliciten al Monasterio. Y, sobre todo, se están llevando a cabo serios estudios críticos, con el fin de que se puedan remover las causas de la paralización del proceso de la que fue "gran apóstol y evangelista de María Santísima", la Venerable Sor María de Jesús de Agreda, con su Mística Ciudad de Dios y la fundación del Monasterio de la Concepción.
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