"Beati páuperes spíritu..." "Bienaventurados los pobres de espíritu..." es como empiezan las bienaventuranzas en latín. Curiosamente en la Iglesia griega tuvo gran predicamento el nombre griego con el que empiezan las Bienaventuranzas (MakarioV / Makários) como nombre de varón. Las lenguas románicas, en cambio, prefirieron el nombre de Buenaventuro para el masculino y Beatriz (Beatrix, femenino de Beatus) para el femenino. Fue un nombre muy estimado en la Edad Media y que fue ganando popularidad con los siglos.
La protagonista de nuestra web, la portuguesa, la de la estrella en la frente, es sin duda alguna, la más reciente y conocida. Pero queremos hacer aquí un homenaje a otras Santas identificadas con el mismo nombre.
Beatriz parece haber sido el nombre aceptado como el nombre de una noble señora de Boemia, llamada Bozena Boemiana, que vivió a finales del siglo XII siendo monja. Su hermano fue el famoso San Hrosnata, uno de los patronos del reino de Boemia. Partiendo de la biografía de Hrosnata (Actas, 4 julio) parece que su hermana Beatriz era honrada a 13 de noviembre.
Había
la costumbre en los monasterios belgas del siglo XI de admitir para el coro
a las chicas de buenas familias de la alta burguesía. Las otras, incultas,
entraban
solamente en calidad de conversas.
Beatriz, la benjamina de seis hermanos, era hija de esta última
familia. Nació en Tirlemont (Bélgica) en 1200. Su padre, el Beato Bartolomé, ingresó como lego
cisterciense al fallecer su mujer. Ayudó a construir otros tres
Monasterios de
Monjas, como el Oplinter y el de Nazaret. A los 17 años Beatriz ingresó en este último
cerca de Lier en Brabant, siendo después la
superiora durante muchos años. Pero no porque fuera hija del padre de la
fundación del monasterio, sino porque brillaba ante todos por su virtud, su
piedad y su generosidad sin límites. Se habla de que en sus primeros años le sucedió como a san Bernardo, entregándose a penitencias más para admirar que para imitar, cosa frecuente en los principiantes, quienes al meditar la pasión de Cristo que dio su vida por nosotros en la cruz entre indecibles tormentos, se suscita en ellos un ansia de inmolarse por amor a él. San Bernardo lamentará más tarde tales excesos de juventud, pues toda la vida tendrá que luchar para mantenerse en pie. Igual le pasó a Beatriz: se entregó a severas austeridades, entre ellas usando un cinturón de espinas y comprimiendo su cuerpo con cuerdas y más tarde pagaría el coste de aquellas penitencias indiscretas. Luego
de profesar, la enviaron al monasterio de La Ramee para que se perfeccionase
en la caligrafía e iluminación de manuscritos, habiendo resultado una
excelente maestra en el arte de iluminar pergaminos. Allí se encontró con
una religiosa santa - Ida de Nivelles - la cual le serviría de maestra y
como madre espiritual, gracias a su perfecta preparación y experiencia en
los caminos de Dios de que estaba adornada. Se dio cuenta Beatriz que esta
religiosa se esmeraba demasiado en atenderla, y como le preguntara cómo era
que dedicaba tanto tiempo a ayudarla espiritualmente, la contestación fue
porque veía claro que Dios la había elegido para grandes cosas. Palabras
proféticas que se cumplirían con creces. Beatriz se esmeró en seguir de cerca los pasos de su maestra, viviendo una espiritualidad centrada toda ella en el amor. Fijándose en dos textos de San Juan: "El amor procede de Dios", es decir, el amor pertenece a la razón, a la afectividad y a la voluntad, siendo Dios mismo el sujeto en el obrar, y a la vez, "Dios es amor", el amor entendido como medio por el cual Dios se manifiesta a la criatura y a quien ésta puede contestar, dio por resultado de esta experiencia mística la obra preciosa titulada: "De siete modos de practicar el amor", la cual según quienes la han estudiado a fondo es un tratado que contiene una belleza singular. "Su estilo es sobrio y sus frases muy elegantes; su exposición neta y clara; la prosa es dulce y ágil con lindas asonancias y rimas muy naturales. La autora posee una inteligencia excepcional, logra expresar magistralmente en el plano de la forma y del pensamiento sus experiencias místicas extraordinarias... El tratado es muy sintético, cada palabra tiene su peso y su valor... dejándonos seducir por su mensaje, a través de la belleza literaria del texto, que, más que toda otra cosa, expresa la belleza de su alma y es testimonio de su búsqueda absoluta del amor". Escrito en flamenco
medieval, resume las
siete maneras de amar santamente. Su descripción experiencial es una gozada
por la forma y la sencillez de cómo el alma se acerca a Dios. Se cuenta que le apareció Nuestro Señor y le perforó el corazón con una flecha incandescente... Murió en el año 1269. Sus restos hubo que esconderlos para que los calvinistas no los profanaran y se ha creído que su cuerpo fue trasladado por ángeles para Lier. Una pequeña biografía suya está incluida por Henriquez en su "Lilia".
Murió en 1262 y su veneración fue aprobada por Clemente XIV. Pío VI autorizó su fiesta a 19 de enero.
Su tía, con el mismo nombre, generalmente venerada como Beatriz, parece haber muerto en 1226 o quizá en 1246. Nació en el Castillo d'Este. Se hizo monja en el Monasterio de Santa Margarita en Solarolo. Pero no encontrándose suficientemente retirada del mundo, fundó otra comunidad en un Monasterio desierto en Gemmola. Después de su muerte su cuerpo fue trasladado para la Iglesia de Santa Sofía en Pádua. Y según una tradición, cuando algo importante estaba para pasar a la familia d'Este, ella se daba la vuelta en la tumba de moque el ruido se escuchara en la Iglesia. Un testimonio sobre ella aparece en la Acta de 10 de Mayo.
Recibió una rica educación cristiana que la llevaría, con apenas 13 años, a abandonar para siempre el mundo para entrar en la cartuja del Monte de Santa María, en el desierto de Parménie (Isére, Francia ). Margarita d’Oygnt, monja cartuja que la conoció, nos dejó escrita en lionés su vida. No se ha escrito todavía una biografía crítica sobre la beata Beatriz, ni tengo noticia que se esté intentando.
Según Margarita d’Oygnt, desde los comienzos como monja cartuja, Beatriz se destacó por la santidad de vida. Se manifestó siempre llena de mucha caridad y de una profunda humildad de corazón; procuraba en todo ayudar a sus hermanas de religión y manifestó una gran capacidad para sufrir. Su obediencia extrema y su fidelidad a la vida de oración fueron otros dos rasgos característicos de su vida. Nuestro Señor le concedió el don de lágrimas y en tal grado que estuvo a punto de perder la vista en varias ocasiones. Su gran deseo fue siempre hacer la santa voluntad de Dios. Un día delante del Sagrario pedía a Nuestro Señor que la sacase del mundo para ponerla así a salvo de los continuos ataques del demonio; pero una voz salida del Sagrario le prohibió desear otra cosa que no fuera hacer la voluntad del Señor; entonces sintió interiormente que su deseo de morir se cambiaba por un inmenso anhelo de vivir para la mayor gloria de Dios, y suplicó al Señor que le concediera la salud que en tantos momentos le faltaba debido a sus numerosas enfermedades; pero, una vez más, la voz del Señor se hizo oír diciéndole: “Recibe las consolaciones que te doy y no rehúses los sufrimientos que te envíe”; a partir de entonces, aleccionada por estas locuciones divinas, ya no deseó más algo que no fuera la voluntad divina, convirtiéndose ella misma en un modelo de confianza y de abandono en la Divina Providencia.
Amó profundamente la penitencia, expresión de su amor loco a la Cruz. Se
entregaba a prolongados ayunos, se daba sangrientas disciplinas. Fue especialmente devota de la Pasión de Cristo y se dice que perforó su mano izquierda con un clavo para recordar mejor los sufrimientos de la crucifixión. Por otra parte, tuvo que soportar los asaltos frecuentes del demonio, en especial, la tentaba contra de la virtud de la santa pureza, poniéndole delante representaciones obscenas, a las cuales Beatriz siempre resistió con invencible pureza de alma y de cuerpo. En medio de estos ataques del enemigo y de las victorias de la gracia, sentía los consuelos de Jesús y María. Un día la Virgen Santísima le dijo: “Nada temas, ten confianza; soy la Madre del Rey Omnipotente, tu Esposo, la Madre de la misericordia, y tomo tu alma y tu cuerpo bajo mi cuidado y protección; yo te defenderé contra los asaltos del demonio y te salvaguardaré de sus engaños”.
Dios la enriqueció con múltiples dones y carismas extraordinarios: gozaba continuamente de la presencia del Señor en visión corporal a su lado; veía a Jesús Niño en la Sagrada Forma eucarística. Y también sentía, en ciertos momentos, las sequedades y los aparentes abandonos de Dios, motivos de gran sufrimiento para su alma. Una noche de Navidad, llena de angustia mortal por la duda de si estaría en pecado mortal, permaneció en su silla en el coro mientras sus hermanas fueron a comulgar; pero, recorriendo con gran devoción a la Divina Misericordia, le pidió que se dignara mostrarle su voluntad para que la cumpliera ciegamente. Entonces, sin saber como, y sintiéndose como que arrastrada por una fuerza superior, se encontró junto al comulgatorio. Comulgó, pues, y el Señor le concedió en esta comunión una infinidad de gracias. Como ejemplo de estas, se puede referir el hecho de que una porción de la Hostia sagrada se quedó en su boca, sin que la pudiera tragar, con un claro sabor a carne y sangre: esto le produjo gran aflicción; pero, luego sintió cómo esta porción eucarística le pasaba al corazón, abrasándola con un gran fuego de amor, dejándola sumida en un arrobamiento amoroso que permaneció durante varios días; y, todavía más, desde entonces, volvió al perfecto gozo de la unión amorosa con Dios y recobró la perfecta paz del alma, para nunca más perderla.
En 1300 fue obligada, bajo obediencia, a aceptar el priorato de la cartuja de Eymeux, departamento de Drome; en esta nueva fundación cartujana, en el ejercicio del cargo de priora, brillaron sus grandes virtudes. Por
fin, el 25 de Noviembre de 1303,
el Señor vino a llamar a su esposa para las bodas celestiales,
terminando su vida santa en la tierra con una preciosa muerte. Sin
embargo, otras fuentes la dan por fallecida a 5 de febrero dos años después. Fue sepultada en Eymeux, y casi de inmediato, empezaron a obrarse milagros en su tumba, extendiéndose su fama de santidad. Algún tiempo después, su cuerpo fue trasladado a su primera cartuja de Parménie. El 20 de Marzo de 1869, la Santa Sede confirmó su culto inmemorial y el 15 de Abril de 1869 el Beato Pío IX, Papa, aprobó esta sentencia.(Ver "Anal. jur. pont.", 1869, XI, 264) Su fiesta se celebra el día 25 de noviembre, aniversario de su nacimiento para el cielo. Es la única monja cartuja beatificada; no ha dejado ningún escrito. La oración propia de su fiesta suplica:
BIBLIOGRAFÍA
Otras Beatas identificadas con el nombre de Beatriz son: Beatriz de Roellas; Beatriz de Suabia y Beatriz de Castiglia Si alguien conoce alguna biografía de estas 'Beatrizes' agradecíamos la colaboración
Otras Famosas 'Beatrizes'
En la edad media fue llevado este nombre por varias reinas y princesas. Pero la reina de las Beatrizes medievales fue sin lugar a dudas Beatriz Portinari, dama florentina (1265-1290), que fue idealizada por Dante en su Vida Nueva y sobre todo en la Divina comedia. Dante la conoció cuando era una niña de nueve años y no volvió a verla hasta nueve años después. Tras la muerte de Beatriz, probablemente de parto, el poeta la convirtió en un símbolo de la fe y en guía y protectora celestial.
Beatrix
(1864-70)
Pintado en memoria de la mujer de Rossetti, el cuadro presenta la muerte de Beatriz en la Vida Nove de Dante. Beatriz, se sienta, moribunda, cuando un pájaro, el mensajero de la muerte, deja caer una pluma en sus manos. Al fondo: las figuras del amor y de Dante mirándola; el Puente Vecchio y la Catedral de Florencia.
Fue una ilustre profesora y humanista española que nació en Salamanca el año 1475 y murió en el año 1534, a los 59 años, después de haber desarrollado una vida dedicada a la educación. Era de ilustre y noble familia y se casó con don Francisco Ramírez de Madrid y también desarrolló en su vida una notable actividad benéfica - se le debe la fundación del Hospital de la Santa Cruz y de varios conventos - y se sintió particularmente atraída por el estudio de las letras.
Sus aficiones humanistas le valieron el título de "La Latina". Se le han atribuido varios poemas latinos y unos comentarios a la obra de Aristóteles, pero su auténtica fama reside en el fervor y admiración que recibió de sus contemporáneos. Fue profesora de latín de Isabel la Católica . En el barrio de Salamanca de Madrid se levantó un inmueble en homenaje a la Latina que se bautizó como edificio Beatriz. Hace tiempo se denomino La Latina a una parte del Madrid antiguo y castizo donde Doña Beatriz hizo sus principales fundaciones y conventos destacando el Monasterio de las Concepcionistas.
hija natural de Alfonso X el Sabio;
segunda esposa del rey Juan I.
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Sta Beatriz de Silva
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de Beatriz de Silva
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